UN CONSEJO: NO OS DUCHEIS
De tanto ducharme he encogido hasta convertirme en una minúscula partícula que se esconde detrás del sillón de mi casa para que no me pise la señora de la limpieza. Dentro de poco seré más pequeño que el átomo o la mónada o que Sarkozy el enano. Sarkozy también se duchaba mucho aunque no sea lo habitual en Francia, y ahora tiene que hacer equlibrios sobre sus tacones para besar torpemente a la cantante. Mejor ser un cerdo alto y feliz que una pulga enjabonada.